Entre la muchedumbre
Hoy te he visto pasar y, entre el gentío,
perdí tu sombra por la lejanía;
y un aguacero de melancolía
el viento le robó al suspiro mío.
Herido el caminar; tu señorío,
esqueje de clavel, varal de nardo,
me pareció por un instante un pardo
recuerdo de un ayer. Aquel que fuera
entre mis manos tierna primavera,
un roto amor que enamorado aguardo.
No sé si es otro beso el que te roba,
el que impulsa el batir a tu pestaña,
si una cautivadora telaraña
urde su amor en otra tibia alcoba.
Hasta que duerma preso en la caoba
o mi carne se funda con la lumbre,
aunque a tu ausencia el llanto se acostumbre,
no dejaré, mi vida, de quererte...
Aunque muriese solo con perderte
esta mañana en esa muchedumbre.
Luis Delamar .

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