¿Oyes mi corazón?
martes, 26 de mayo de 2026
¿Oyes mi corazón?
domingo, 24 de mayo de 2026
Un soneto de amor
Un soneto de amor
viernes, 22 de mayo de 2026
Al verdear de mayo
Al verdear de mayo.
jueves, 21 de mayo de 2026
¡Cuán no te he de querer!
¡Cuán no te he de querer!
(Ejercicio poético sobre un soneto de alejandrinos)
lunes, 18 de mayo de 2026
Un hada
sábado, 16 de mayo de 2026
Un paseo
miércoles, 13 de mayo de 2026
De nostalgia herido
De nostalgia herido.
(Tercetos encadenados)
Vence a mi oscuridad el pecho ardiente,
y marca, impertinentemente, el pulso
que me obliga a soñar, y el que, insolente,
le concedió a mi hastío un nuevo impulso,
al senil palpitar un grácil paso
o un lozano brillar a este convulso
corazón que, maltrecho, late acaso
con un verso extirpado de una llaga,
de una ilusión parida de un ocaso,
de una pasión que a la razón embriaga,
con el carmín untado por un beso
o el labio al que el suspiro se le apaga.
Y otra vez, de nostalgia herido y preso,
con el caudal del tiempo consumido,
hoy la tarde me trajo de regreso
lo escrito en el cordel de lo vivido.
Luis Delamar
sábado, 9 de mayo de 2026
Por hoy cancelo mis fantasias
Por hoy cancelo mis fantasías.
(Estrofas Gil Polo)
viernes, 8 de mayo de 2026
Viento de estero (Soneto de la luz)
Viento de estero (Soneto de la luz)
Hoy me ha besado el sol; se hizo azulina
la mañana sin más. Sin darme cuenta
fue amainando en la noche la tormenta
que de boiras tintó mi alma marina.
Hoy declamó el jilguero en la colina
trinos de alborear, de jara y menta.
Hoy la fortuna, niña, se alimenta
del crisol que en mi verbo se adivina.
Mas te escribo otra vez, te sueño, y quiero
que en mi rima tu albor se manifieste
como el pulso del más audaz bolero,
cual un salmo que mi pasión orqueste.
Tu nombre retornó, viento de estero:
perfumado, tenaz, claro y celeste.
Luis Delamar.
sábado, 2 de mayo de 2026
Tu nombre se fugó (Soneto de las sombras)
domingo, 26 de abril de 2026
Del cantil de mi pupila.
Del cantil de mi pupila..
(Romance)
Ya va escampando diluvios
del cantil de mi pupila,
y la escarcha atemperando
las candelas en que ardía.
En el roto en que mi frente
supuraba la cal viva,
anidaron esta noche
dos morenas golondrinas.
Al cenagal del recuerdo
le brotó una rosa albina,
y el alba esparció en mi almohada
mil nacaradas esquirlas.
Tras este abril tenebroso
del que se mueren los días,
puede ser que alivie mayo
mi deambular por la ortiga;
mas los augurios de sangre
no vaticinen la mía.
Ya no malmuero de noche
con la conciencia encendida,
ya no malvivo entre limbos
con la mirada marchita,
ni el impostado semblante
me desdibuja sonrisas,
con el corazón zurcido
a retales de alegría.
¡Que de querer no se muere!
¡Por momentos se me olvida!
¡Que va escampando el torrente
del cantil de mi pupila!
Luis Delamar.
Pero te has ido
PERO TE HAS IDO
Como Tomás, amor, sin fe, yo hurgué en tu llaga;
y sin fe, quise, amor, palpar tu sentimiento;
temiendo zozobrar, amor, cual quien naufraga
por no temer a Dios, amor, ni al mar, ni al viento.
Hoy te he perdido, amor, y así el azar me paga
por acallar tu amor, amor, cada momento,
por no cantar mi amor, amor, mi voz se traga
lo que luego vomita, amor, como un lamento.
Hoy te quise decir "amor", pero te has ido,
y tras perder tu amor, amor, más me enamoro.
Si a bordo de un poema, amor, ya me despido
que salga de mi boca, amor, dulce y sonoro,
aquel rogado "amor" que le negué a tu oído
y en cada verso de hoy, amor, repito y lloro.
Luis Delamar.
Al sabor de un minuto
AL SABOR DE UN MINUTO
No sé cuanto de ti en esta tarde entierro,
de tu anverso de luz, de tu envés de carbón,
de caricias de gasas en palabras de hierro...
de una angosta cadena de mullido eslabón.
Al sabor de un minuto de tu boca, me aferro,
abrochado a una diosa del más duro algodón,
mas tu brillo de mayo de mi octubre destierro,
a la par que la cana me enreda la razón.
Cuando el abrazo espera sin esperanza alguna
agonizante el labio frente al suspiro preso,
cuando la niebla enturbia la esplendorosa luna,
cuando el amor se oculta por entre el humo espeso...
una chispa rebelde seduce a la fortuna
y retoña una llama al soplido de un beso.
Luis Delamar.












