Al verdear de mayo.
Es verde el fruto del anciano olivo;
del olivo que, anciano, pare verde
la oliva que su tallo nunca pierde
y que obsequia al morir, verde y altivo.
Mas se imagina verde, verde y vivo:
vivo, cual vive el rayo que le muerde,
verde, por más que el frío le recuerde,
para reverdecer algún motivo.
Mas retoña su tronco y cada rama
con la verde mañana que lo activa
o el verdear de mayo que lo llama.
Olivo soy que el tiempo no derriba,
pues cada primavera me reclama
el verdor de mi verde, verde oliva.
Luis Delamar.
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