¡Cuán no te he de querer!
(Ejercicio poético sobre un soneto de alejandrinos)
Si te agitó el relámpago y es tu antifaz de nieve,
cuando tu mano cálida es propia del azor;
si el cielo luce diáfano y en tus entrañas llueve
o en tu jardín quimérico la espina hirió a la flor.
Si tras el labio plácido tu prosa hermosa y leve
ha claudicado al léxico altivo del dolor;
si es una errónea brújula la que sin norte mueve
ese timón idílico que guía nuestro amor.
Yo seguiré velándote oculto en la distancia,
en esta ausencia física que es nuestro lar común.
Tal vez un día utópico, o en otra circunstancia,
tu voz no suene ácida tal como suena aún.
Mas tras tu eterna lágrima, has de pensar, mujer:
¡Si sigo aquí queriéndote, cuán no te he de querer!
Luis Delamar

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